Mi border collie era el perro más sociable del mundo. Hasta que cumplió un año.

Loki border collie paseando por la huerta de Valencia al atardecer

Si tu border collie se ha vuelto reactivo o agresivo con otros perros al cumplir un año, esta es nuestra experiencia con Loki y lo que hemos aprendido por el camino.

Si tienes un border collie reactivo, probablemente te identifiques con mucho de lo que cuento aquí. Bienvenido a VidaConLoki.

Loki llegó a nuestras vidas siendo exactamente lo que todo el mundo espera de un border collie cachorro: energía infinita, ganas de jugar con cualquier perro que se cruzara en su camino y cero conflictos. Durante sus primeros meses era el rey del barrio. Conocía a todos los perros de la zona, jugaba con ellos, y la única preocupación era que no se nos escapara buscando naranjas entre los arbustos del camino de casa.

Hicimos el curso básico de adiestramiento en Centro Canino Valencia cuando era pequeño. Todo perfecto. Loki era un alumno aplicado y nosotros nos sentíamos afortunados de tener un perro así.

Loki cachorro border collie jugando en el parque

Entonces llegó el año de vida. Y todo cambió.

El primer susto

Recuerdo el momento exactamente. Íbamos paseando por el barrio, Loki suelto como siempre porque nunca había pasado nada, iba saltando los arbustos en busca de naranjas, como de costumbre. Al doblar la esquina, nos encontramos unos perros de frente; él ya los conocía y se llevaban bien, sin embargo esta vez algo cambió.

Antes de que pudiera reaccionar, salió disparado ladrando hacia uno de ellos. Fue tan rápido que la inercia le hizo pasarse de frenada y, afortunadamente, ni le tocó. Yo le cogí justo cuando volvía.

Pasé bastante miedo y un poco de vergüenza. Pero sobre todo mucha culpa pensando en si le había hecho algo al otro perro. Por suerte no fue así. Pero algo había cambiado en Loki, y a partir de ahí fue a más.

Por qué un border collie puede volverse reactivo al cumplir un año

Esto es algo que me pregunté mucho cuando empezó a ocurrir. ¿Por qué ahora? ¿Qué había cambiado? Loki era el mismo perro, en los mismos sitios, con los mismos perros de siempre. Y de repente todo era diferente.

Lo que nos explicaron en Centro Canino Valencia, y lo que he ido leyendo por mi cuenta, apunta a algo que tiene bastante sentido aunque no sea una respuesta definitiva: alrededor del año de vida, muchos perros atraviesan algo parecido a la adolescencia. En los machos enteros, ese proceso viene acompañado de cambios hormonales que pueden despertar instintos que antes estaban dormidos.

En el caso de Loki, una de las hipótesis es que la madurez sexual pudo aumentar conductas relacionadas con la territorialidad que antes apenas observábamos. No es que se volviera «malo» de repente, es que su cerebro empezó a procesar ciertas situaciones de una forma completamente distinta. Un macho en su barrio, en su territorio, dejó de ser un compañero de juegos para convertirse en algo que parece interpretar como una amenaza.

Los border collies, por su genética de perro de trabajo, tienen además una tendencia a la hipervigilancia que puede intensificar esto. Son perros que procesan constantemente lo que ocurre a su alrededor. Eso que en el campo les hace brillantes, en un entorno urbano puede traducirse en una sensibilidad al estímulo muy alta. No es una regla universal, conozco border collies completamente tranquilos, pero sí parece ser un factor que influye.

Lo que me quedo con todo esto es que no hay una explicación única ni definitiva. Cada perro es distinto. Y lo que sí parece claro, al menos en nuestro caso, es que no fue algo que hiciéramos mal, fue un proceso de madurez que llegó y que ahora estamos aprendiendo a gestionar.

¿Castrar o no castrar a un border collie reactivo?

Esta es una de las preguntas que más vueltas nos ha dado. Y si has llegado hasta aquí buscando una respuesta clara, te aviso ya: no la tengo. Pero sí puedo contarte por dónde hemos pasado nosotros, porque sé que es una duda que comparte mucha gente en nuestra misma situación.

La castración fue algo que nos planteamos incluso antes de que Loki empezara a mostrar esta conducta. Hace unos años parecía que era lo que tocaba hacer con cualquier perro o perra, casi por defecto, independientemente del caso. Mucha gente con la que hablábamos nos decía que ya lo habían hecho con los suyos. Pero a nosotros no nos terminaba de convencer. Nos daba miedo que cambiara, tanto físicamente como a nivel de carácter y personalidad. Loki era Loki, y no queríamos tocar eso.

Cuando empezó a comportarse de forma reactiva, la pregunta volvió con más fuerza: ¿y si castrándolo se aliviara este comportamiento?

Así que lo hablamos con nuestro veterinario. Y lo que nos contó nos hizo reflexionar. Nos explicó que, a diferencia de hace unos años cuando se recomendaba la castración casi siempre, a raíz de nuevos estudios ya no se aconseja de la misma forma. Ahora es algo que depende mucho de cada caso concreto. Nos dijo que desde luego no se recomendaba antes de cierta edad, y que además, en el caso de los border collies, podría acarrear algunos problemas de salud en la edad adulta.

Y lo más importante para nuestra decisión: no había ninguna garantía de que la castración hiciera desaparecer este tipo de comportamientos. Podía ayudar, sí, pero no era algo asegurado al cien por cien.

Así que decidimos esperar. Y ahí seguimos.

No voy a mentir: las dudas continúan. Cuando ves que el comportamiento no mejora, es inevitable preguntarte si castrándolo cambiaría algo.

Si estás en este mismo punto, lo único que te puedo decir es que hables con tu veterinario sobre tu caso concreto. Que no te dejes llevar por el «a mí me funcionó» de conocidos, porque cada perro es un mundo, ni tampoco por la presión de que «es lo que hay que hacer». Infórmate, pregunta, y tómate tu tiempo. Nosotros seguimos tomándonoslo.

Las señales que aprendimos a leer demasiado tarde

Una de las cosas más duras de tener un perro con comportamientos reactivos es que al principio no sabes leer las señales. Y cuando aprendes a leerlas, ya es demasiado tarde para ese encuentro concreto.

Ahora, la mayoría de las veces, ya sé lo que va a pasar antes de que pase.

Primero es el olfato. A veces reacciona antes de ver al otro perro, solo por el olor. Ya en ese momento algo cambia en él. Luego, si lo ve, la mirada se fija y comienza a ladrar. No es que «mire distinto», es que deja de mirar todo lo demás. Se queda fijo en el otro perro como si el mundo entero desapareciera. La única forma de sacarle de ese trance es conseguir que desvíe la mirada hacia nosotros; si lo logramos antes de que explote, podemos reconducirlo. Si no, ya no hay nada que hacer.

El pelo del lomo se eriza. El cuerpo se pone completamente rígido. Y empieza a tirar de la correa con una fuerza que no parece suya.

Cuando llega a ese punto, Loki ya no está. Es como si algo le secuestrara por dentro y le borrara la personalidad durante unos segundos. Ladra, tira, empuja. Es completamente irreconocible.

Loki border collie en postura de alerta hipervigilante

Lo más desconcertante: no es con todos ni en todos los sitios

Algo que he aprendido es que la reactividad no funciona como imaginas. No es que tu perro odie a todos los perros. Es mucho más complejo, y frustrante, que eso.

Loki se lleva perfectamente con hembras y con machos castrados. Sin problema. Puede pasar horas jugando con ellos sin el menor conflicto. Y cuando vamos a la playa, va completamente suelto entre decenas de perros. Corre por la arena, se mete en el agua, aguanta incluso a perros bastante invasivos que se le acercan demasiado. El Loki de la playa y el Loki del barrio parecen dos perros distintos.

El problema ocurre en su territorio, en el barrio. Con machos sin castrar que parece interpretar como una amenaza directa a su espacio.

La hipótesis con la que trabajamos en CCV es que este comportamiento podría estar relacionado con la madurez sexual y la territorialidad. Y lo que empezó con algunos machos concretos del barrio fue extendiéndose poco a poco. Primero todos los machos del barrio. Luego, después de unas semanas en la residencia mientras estábamos de viaje, empezó a ocurrir también allí. Como si hubiera ampliado el concepto de «su territorio».

Los errores que hemos cometido

Esto es lo que nadie te cuenta cuando tienes un perro reactivo: que cada persona te dice que hagas algo distinto. Y en ese caos de consejos contradictorios, acabas cometiendo errores sin darte cuenta.

El más común y el más dañino es no guardar distancia. Al principio no calculábamos bien y de repente Loki ya estaba demasiado cerca de otro macho. Cuando estás cerca, el umbral de reacción es mucho más bajo y cualquier intento de corrección llega tarde.

El otro error es permitir que el encuentro acabe mal. Nos explicaron en CCV algo que tiene mucho sentido: si un encuentro acaba con Loki en estado de activación máxima, esa es la memoria que se lleva. Y la próxima vez que vea a ese perro, el cerebro ya anticipa la mala experiencia. Es un bucle negativo que se retroalimenta solo.

Lo que intentamos ahora es lo contrario, que aunque el encuentro sea tenso, acabe con algo positivo. Una orden, un premio, una experiencia que su cerebro pueda asociar con algo bueno aunque sea pequeño. Aunque muchas veces resulta realmente complicado.

Paseo con border collie reactivo por la huerta de Valencia

Qué nos está funcionando, aunque no esté resuelto

No voy a fingir que tenemos la solución. No la tenemos. Pero hay cosas que ayudan.

Lo primero y más importante es el cansancio mental. Cuando Loki ha jugado al disc dog antes del paseo, su actividad favorita, los encuentros con otros machos son notablemente menos intensos. En nuestro caso, un Loki mentalmente agotado es un Loki más manejable. No inmune, pero más manejable.

Lo segundo es anticipar. Cambiar de acera antes de que nos vea, o en cuanto notamos las primeras señales. Crear distancia es mucho más fácil que gestionar la reacción una vez que ya ha empezado.

Lo tercero es convertir el avistamiento en un ejercicio. Cuando vemos a un macho de lejos, le pedimos que se siente y lo premiamos. Que su cerebro asocie «macho a lo lejos» con «me siento, me premian» en vez de con «me lanzo». Es lento. Muy lento. Pero a veces funciona.

La frustración de no poder comunicarte con él

Lo que más siento con todo esto no es el miedo de los primeros días ni la vergüenza de los episodios en el barrio.

Es la frustración. La sensación de intentar que mejore y no conseguirlo. La impotencia de no poder comunicarme con él cuando ocurre. A veces pienso que me encantaría poder hablarle y que me entendiera. Explicarle que no pasa nada, que ese perro no es una amenaza.

Pero no puedo. Y él tampoco puede explicarme qué siente exactamente cuando ocurre.

Así que seguimos aprendiendo los dos, a trompicones, con días buenos y días malos.

El Loki que siempre vuelve

Hay días en los que parece que avanzamos. Y días en los que siento que hemos vuelto al punto de partida.

Pero luego llegamos al campo, saco el disco, y vuelve a ser el mismo perro de siempre. Corre, salta, me mira con esa intensidad que tienen los border collies cuando están haciendo lo que más les gusta en el mundo. Y entonces recuerdo algo.

Loki no es un perro malo ni un perro peligroso. Es un perro que tiene un problema que estamos trabajando juntos.

Loki border collie feliz explorando el monte

A veces llego cansado a casa, abro la puerta y ahí está. Moviéndose como si no importara nada más. Porque al final lo único que quiere es salir conmigo, jugar un rato y volver juntos a casa.

Tenemos que volver a las clases de CCV. Lo sé. Es lo pendiente más importante ahora mismo.

Si tienes un border collie reactivo o estás pasando por algo parecido, cuéntamelo en los comentarios. Me gustaría saber que no somos los únicos. Y si estás en Valencia y quieres trabajar esto con profesionales, nosotros empezamos en Centro Canino Valencia y la experiencia fue muy buena.

David y Loki border collie juntos en el río

David

Vivo en Valencia con Loki, un border collie rescatado en Gilet. En este blog cuento nuestra experiencia real: paseos, disc dog, reactividad y todo lo demás. Nuestra historia →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *